¿No se perderán muchos puestos de trabajo con la transición energética?

Todo lo contrario. La transición energética merece la pena también desde el punto de vista económico. Reduce la contaminación y las emisiones de gases de efecto invernadero, fomenta la innovación, incrementa el valor agregado en Alemania y evita los gastos de importación de energía. Con la expansión de las energías renovables y la rehabilitación energética de los edificios gran parte del volumen de negocio permanece en el país. En efecto, las tareas de gran intensidad de mano de obra como la instalación o el mantenimiento las asumen empresas de las propias regiones.

Mediante la expansión de las energías renovables y las inversiones en eficiencia energética surgen nuevas profesiones y puestos de trabajo en sectores de futuro. Simplemente con las distintas medidas en materia de eficiencia energética en la industria y el sector manufacturero y en la rehabilitación de edificios se han creado 560.000 puestos de trabajo más. Y las inversiones en energías renovables han hecho que el número de empleados en este sector aumente en más del doble en un plazo de diez años.
Estos nuevos puestos de trabajo reemplazan en parte trabajos en sectores de la industria muy relacionados con los combustibles fósiles, sobre todo en la extracción de petróleo, gas y carbón, así como en la producción de electricidad. A ello hay que añadir los cambios estructurales de carácter general. Por ejemplo, la apertura de los mercados energéticos en Europa incrementa la competencia, lo que a su vez exige más eficiencia de las empresas. Todos estos factores en conjunto conducen también a una adaptación de los puestos de trabajo. Por este motivo, a lo largo de los últimos años ha ido disminuyendo el número de empleados en empresas de la industria energética convencional.