El abandono de la energía nuclear

Durante décadas el uso de la energía nuclear para la producción de electricidad provocó grandes controversias en Alemania. Para muchos alemanes resulta difícil de evaluar el riesgo tecnológico y temen las posibles consecuencias de una catástrofe nuclear para el ser humano, la naturaleza y el medio ambiente. El accidente ocurrido en Chernóbil (Ucrania) en 1986, en el que también se contaminaron partes de Alemania, confirmó estos temores. En el año 2000 el Gobierno Federal decidió abandonar por completo el uso de la energía nuclear para la producción de electricidad y sustituirla por fuentes renovables para el suministro de energía. El acuerdo adoptado conjuntamente con los operadores de las centrales nucleares preveía una limitación de la vida útil de las centrales existentes y la prohibición de construir centrales nuevas.

En el año 2010 se modificó el acuerdo adoptado. La vida útil de las centrales nucleares todavía en funcionamiento se prolongaría para servir de puente hasta que las energías renovables pudieran reemplazarlas por completo. Tras el accidente ocurrido en la central nuclear japonesa de Fukushima en marzo de 2011 el Gobierno Federal anuló esta decisión.
Los serios riesgos que entrañan las centrales nucleares generan elevados costos en materia de seguros y mecanismos de seguridad. Por esta razón, el abandono de la energía nuclear resulta también razonable desde el punto de vista económico.
El Parlamento alemán acordó por amplia mayoría dejar de utilizar la energía nuclear para la producción de electricidad tan pronto como fuera posible. Varias centrales nucleares tendrían que poner fin a la producción de electricidad con la entrada en vigor de la ley, las instalaciones restantes dejarían de funcionar sucesivamente hasta finales de 2022. En estos momentos todavía operan siete centrales nucleares que proporcionan aproximadamente una octava parte de la electricidad en Alemania.

La gestión que requieren los residuos radiactivos muestra también los retos que implica el uso de la energía nuclear. Para proteger a la población y el medio ambiente es necesario mantener los residuos aislados de la biosfera de forma segura durante mucho tiempo. En opinión de los expertos, la mejor manera de lograrlo es mediante el almacenamiento definitivo en formaciones geológicas profundas.
Alemania desea gestionar sus residuos radiactivos dentro de su propio país. No obstante, la búsqueda de un emplazamiento adecuado para el almacenamiento definitivo resulta difícil. Hasta la fecha, la población de los emplazamientos potenciales o ya estudiados se ha mostrado en buena medida contraria.
Por este motivo, Alemania ha tomado una nueva vía en la que todos los segmentos de la sociedad participen en un procedimiento de búsqueda transparente con base científica. Hasta el año 2031 deberá encontrarse el emplazamiento para un depósito definitivo en el que, en concreto, se custodien residuos radiactivos de alta actividad. Dicho emplazamiento deberá ofrecer un nivel óptimo de seguridad para un período de un millón de años. Por eso, el almacenamiento definitivo de los residuos encarece aún más el costo de la energía nuclear.
Para los residuos de baja y media radiactividad Alemania ya dispone de un almacén definitivo autorizado. La puesta en servicio del almacén Konrad está prevista para el año 2022.