Una red inteligente y flexible

La transición energética requiere una infraestructura moderna y potente. Por este motivo, deben desarrollarse las líneas eléctricas y flexibilizarse el sistema en su conjunto. Cuando se cierren las centrales nucleares alemanas, de la producción de electricidad se encargarán sobre todo las energías renovables del norte y el este de Alemania. En el sur del país se necesita esta energía. Allí deben sustituirse las centrales nucleares, son regiones con mucha población en las que operan grandes industrias. Por eso las nuevas autopistas de la electricidad con una tecnología especialmente eficiente deberán transportar la electricidad generada a partir de la energía eólica desde el norte y el este de Alemania directamente hasta el sur.

El segundo impulsor del desarrollo de la red en Alemania es el mercado interior europeo de la energía. Para que la electricidad pueda fluir en toda Europa y tenga un precio razonable para el consumidor, Europa requiere una infraestructura fuerte y más allá de las fronteras nacionales. Con este fin, los gestores europeos de redes eléctricas presentan un plan conjunto de desarrollo de redes cada dos años. Todos los proyectos alemanes están incluidos en dicho plan.

La transición energética es el ‘Viaje a la luna’ de Alemania.

Frank-Walter Steinmeier, presidente de la República Federal de Alemania

Los gestores de redes responsables calculan en un procedimiento propio qué líneas eléctricas se necesitan en Alemania a diez y 20 años vista. Sus propuestas las estudia una autoridad estatal, la Agencia Federal de Redes, en un proceso que consta de varias fases con la colaboración activa de los ciudadanos. Este organismo sopesa de forma abierta qué soluciones se ajustan mejor a las necesidades de las personas, el medio ambiente y la economía.

También la red de distribución debe adecuarse a la transición energética. En un principio solo estaba pensada para la microdistribución de la electricidad a los consumidores. Funcionaba como una vía de sentido único. Actualmente casi todas las instalaciones solares y muchas turbinas eólicas alimentan la red de distribución con su electricidad. Lo que no se necesita a nivel local, fluye en sentido inverso. Además, la producción de electricidad procedente de energías renovables oscila debido a las condiciones meteorológicas. Con sol las instalaciones solares producen mucha electricidad, con nubes su potencia disminuye con rapidez. Para que las redes de distribución se mantengan estables incluso con una producción variable es necesario seguir desarrollando redes inteligentes. En una “smart grid” de este tipo se comunican todos los actores entre sí: desde la producción, pasando por el transporte, el almacenamiento y la distribución, hasta el consumidor. De esta forma, la producción y el consumo de electricidad pueden coordinarse mejor y adaptarse a corto plazo.