Reducir gases de efecto invernadero

La transición energética es un elemento crucial de la protección del clima. Comparten el objetivo común de limitar las consecuencias que conlleva el cambio climático sobre el ser humano, la naturaleza y la economía a unos niveles sostenibles. Según cálculos de Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), la Tierra no debe calentarse más de 2 °C por encima del nivel imperante en la era preindustrial. Por eso solo puede liberarse a la atmósfera una cantidad determinada de gases de efecto invernadero. Dado que el 65 por ciento de dicha cantidad ya se encuentra presente en la atmósfera, es preciso realizar grandes esfuerzos a escala nacional e internacional para reducir las emisiones.

El dióxido de carbono es el principal causante del cambio climático. Se produce principalmente al quemar combustibles fósiles. Más de un tercio de los gases de efecto invernadero en Alemania y mundial los emiten centrales eléctricas. La transición a recursos respetuosos con el clima como las energías renovables constituye por tanto un elemento fundamental de la protección del clima.
En 1997, con la firma del Protocolo de Kyoto, Alemania se comprometió a reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero un 21 por ciento hasta 2012 en relación con los niveles de 1990. Desde entonces se han registrado notables avances. En 2017 ya se logró reducir las emisiones un 28 por ciento. Para generar mil millones de euros, las empresas alemanas emiten hoy en día la mitad de gases de efecto invernadero que en 1990.
Hasta 2030 Alemania quiere redoblar sus esfuerzos para reducir en al menos un 40 por ciento las emisiones nacionales de gases de efecto invernadero. Para 2050 incluso se pretende disminuir las emisiones un 80-95 por ciento en relación con los niveles de 1990. Estos objetivos nacionales de reducción de emisiones forman parte de la política de protección climática europea e internacional. Los Jefes de Estado y de Gobierno de la UE se han comprometido a reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero en un 20 por ciento para 2020 y en al menos un 40 por ciento para 2030.

195 países firmaron en diciembre de 2015 el Acuerdo de París. A través de objetivos de protección climática propios tienen el propósito de reducir el calentamiento de la Tierra claramente por debajo de dos grados centígrados en el transcurso de este siglo.
El principal instrumento del que dispone Europa para proteger el clima es el comercio de derechos de emisión, el cual establece un límite global máximo de emisiones contaminantes para todos los participantes. Dicho límite es vinculante para los países con grandes volúmenes de emisiones de gases de efecto invernadero e incluye gran parte de las emisiones de CO2 del sector energético y la industria. Por cada tonelada de gases de efecto invernadero, las empresas deben disponer de los derechos correspondientes que contemplen el respectivo volumen de emisión. Si la cantidad no fuera suficiente, pueden comprar derechos de emisión o invertir en tecnologías respetuosas con el clima. De este modo se evitan emisiones de CO2 allí donde resulta más conveniente. Todos los sectores incluidos en el régimen de comercio de derechos de emisión de la UE deben alcanzar para 2030 una reducción de gases de efecto invernadero del 43 por ciento en relación con los niveles de 2005.
El Gobierno Federal ha elaborado un "Programa de Acción Protección del Clima 2020" y un "Plan Nacional de Protección del Clima 2050" para que Alemania pueda alcanzar sus objetivos de reducción nacionales. El programa de acción contiene diferentes medidas destinadas a la mejora de la eficiencia energética y a un diseño del transporte, la industria y la agricultura más respetuoso con el clima. En el plan de protección del clima se formulan objetivos de reducción de CO2 a largo plazo para los distintos sectores, incluyendo la energía y la industria.