Pero con tanta energía eólica y solar, ¿no se corre el riesgo de que el abastecimiento ya no sea seguro?

Los alemanes pueden confiar en que en el futuro también recibirán electricidad de forma segura. El suministro de energía en Alemania es de los mejores del mundo. De las 8.760 horas que tiene un año el suministro eléctrico, en promedio, solo se interrumpe 12,8 minutos. En los últimos años este valor incluso ha mejorado aunque la cuota de energía eólica y solar se haya incrementado.

Los apagones casi nunca se deben a fluctuaciones en la producción de electricidad. La mayoría de las veces se deben a causas exógenas o a fallos humanos. Esto es lo que sucedió en el último gran apagón que se produjo en partes de Alemania el 4 de noviembre de 2006. La causa del apagón, que duró horas, fue la desconexión programada de una línea. Esto originó una sobrecarga de otras líneas y una reacción en cadena en la red eléctrica europea. Desde dicha incidencia los mecanismos de seguridad en Alemania y los países vecinos europeos se han seguido mejorando.
Para evitar cuellos de botella Alemania, por ejemplo, ha creado una reserva fija de centrales eléctricas adicionales. Resultan especialmente importantes en los meses de invierno. En efecto, en dicha estación el consumo es muy alto y los parques eólicos alemanes producen la mayor parte de la electricidad. En caso de que las redes eléctricas se vieran sobrecargadas al fluir mucha electricidad del norte al sur, en el sur se recurriría a las centrales eléctricas de reserva.

Actualmente las energías renovables suponen por horas una cuota de más del 60 por ciento del suministro alemán de electricidad. Estos valores continuarán incrementándose en los próximos años. En este caso, las distintas energías renovables se complementan entre sí. Simulaciones han demostrado que, si se combina la producción de las instalaciones respectivas, luego suministran electricidad de forma mucho más fiable en su conjunto. En las fases en las que no hay sol ni sopla viento, se recurre a centrales convencionales flexibles. Sobre todo las centrales eléctricas de gas son adecuadas para suministrar electricidad rápidamente, aunque también lo son las centrales de acumulación mediante bombeo y las centrales de bioenergía. A medio y largo plazo estos períodos se neutralizarán también con acumuladores.
Los propios consumidores de electricidad desempeñan un papel importante. Pueden recibir incentivos para consumir electricidad cuando hay mucha disponible, por ejemplo en los períodos de fuerte viento. Los grandes consumidores como fábricas y almacenes frigoríficos pueden así reducir considerablemente la presión sobre el sistema en su conjunto.
La tarea más importante es reorganizar el mercado de la electricidad en esa línea. A tal fin Alemania ha iniciado un proceso de reformas y puesto en marcha los primeros pasos. Una característica fundamental es la flexibilidad. Todos los actores del mercado de la electricidad deben reaccionar de la mejor manera posible a la fluctuación en la producción de electricidad eólica y solar. Al mismo tiempo las redes necesitan competencia entre las distintas compensaciones a fin de mantener bajos los costes totales.
Por otro lado, la integración de los mercados eléctricos regionales de Europa, hasta ahora independientes, y el desarrollo transfronterizo de las redes aportarán más estabilidad y flexibilidad también en Alemania.